29/11/10

De esto nadie se va a enterar nunca!

Bernardo es un estudiante universitario, hijo de papá como se dice, es hijo único y su familia es dueña de una cadena de supermercados: “Mis padres creyeron que lo mejor para mí era entrar en colegios públicos y luego en la universidad nacional, aunque nunca aceptaban a mis amistades”. Fue así que conoció a una abogada mayor que él, se enamoró y se mudó a vivir con ella, a pesar de todo lo que sus padres le dijeron: “Mi problema es que hoy me doy cuenta que ellos tenían razón y ahora me fijé en alguien menor, pero que me jugó medio mal, así que no sé que hacer”, dice. Está es su historia...
Bernardo tiene 24 años, y a pesar de tenerlo todo en la vida, siempre fue un chico solitario, dice que sus padres pasaban horas trabajando y él se quedaba solo con la gente del servicio: “Ni primos de mi edad con quienes jugar no tuve. Y como mis padres tuvieron la brillante idea de meterme en un colegio público para que gua’u valorara las cosas, mis compañeros siempre me tuvieron rabia y nunca me permitieron acercarme; difícilmente hice algunos pocos amigos que no eran bienvenidos en casa por no estar en el mismo círculo social”.
Nuestro entrevistado está estudiando derecho, vive con su novia Isabel de 33 años, que es abogada y tiene su oficina a unas cuadras del lugar donde viven: “A ella la conocí porque es hermana de un compañero; también es de buena posición social, pero al principio no fue aceptada por mis padres, no solo por su edad, sino porque ella es separada; al final los convencí por el lado social, porque es hija de un conocido político. Mamá me dijo, entre otras cosas, que tarde o temprano me iba arrepentir de mudarme con ella, de formalizar, porque me iba a fijar en alguien de mi edad, ¡y eso fue lo que me pasó!”
Bernardo cuenta que se hizo muy amigo de su compañero para estar cerca de la abogada: “Yo buscaba estar cerca de ella siempre, me inventaba trabajos para que ella me ayude y como su hermano es un despelotado a quien en realidad no le interesa la carrera, es de esos que por ser hijo de papá ya tiene el título asegurado, pues ella nunca se daba cuenta que era en joda nomás todo lo de las tareas. Me pasaba horas en su casa o en su oficina, y bueno allí viví de cerca su separación; le di mi hombro para que llore por su fracaso matrimonial; luego Isabel aceptó mis besos y una noche después de una farra terminamos en su departamento”.
Bernardo reconoce que le costó llevarla a la cama, que se enamoró y no tuvo dramas en llevarla a su casa, presentarla a sus padres y luego tomar la decisión de ir a vivir con ella: “Hace cinco meses me mudé con ella y cada quien siguió viviendo a su ritmo, yo totalmente dedicado a mis estudios y ella trabajando y controlándome por celular en todo momento. Controles que al principio me parecieron super románticos, pero que ahora ya me pichan”.
LA OTRA
En el mismo edificio en donde viven, también vive la secretaria de Isabel, tiene 20 años y todas las mañanas golpea la puerta porque se va con la abogada en su auto: “Se llama Martha, y creí que vivía con su familia unos pisos más arriba que nosotros. Es una chica muy linda, cuerachona, y es muy confianzuda, suele venir a arreglarse en casa cuando va salir un viernes en la noche y yo creía que para que sus padres no le llamaran la atención, porque siempre decía “si papi me viera así, no me daría permiso”.
Esa chica, una mañana, vio a Bernardo sin ropa interior, porque él, creyendo que su novia ya se había ido, entró así a la cocina: “Yo me tapé como pude y sin decirle nada me fui y me encerré en mi habitación, después de un rato Isabel salió del baño y ahí recién se despidió de mí. Ni cuenta se dio de nada, pero después del incidente, ella empezó a lanzarme miraditas insinuantes cada vez que nos veíamos. Miraditas que yo respondía, así que fue como un jueguito inofensivo entre nosotros”.
Un jueguito inofensivo hasta que un lunes, la secretaría golpeó la puerta y la abogada se fue con ella. Pero una hora después, volvieron a tocar la puerta, Bernardo se levantó a abrir y se encontró con la vecinita: “le pregunté qué pasó porque lo primero que pensé es que mi novia le mandó. Ella entró y cerró la puerta, y ahí vino junto a mí, metió la mano en mi ropa interior y me dijo en el oído “de esto nadie se va a enterar nunca, esto nunca pasó”, y me besó en la boca”.
Bernardo dice que no se lo esperaba, y además, estaba casi dormido, pero respondió a ese beso: “yo estaba por la pared y ella con la mano en mi ropa, y era claro lo que quería. Ella me miró y me dijo: “yo salí a hacer una diligencia, estoy en el centro, no estoy aquí, no te estoy tocando, no te estoy besando, no te deseo”, y yo me di cuenta que lo que me proponía era demasiado ventajoso, porque íbamos a hacer algo pero se iba a quedar como secreto”.
Entonces el universitario reaccionó: “yo soy un muchacho joven, viril, me gustan los juegos de seducción que a veces con mi novia ya no tengo, y bueno, antes que volverle a preguntar algo más, me bajé el short y le dije no, esto no está pasando, y le llevé al sofá. Luego ella se puso su ropa y se fue, y todo ese día yo esperé una llamada de ella, pero no hubo ni señales. De hecho recién dos días después la vio”.
PELIGROSO
Bernardo dice que andaba nervioso y solo quería encontrar nuevamente a la vecina: “El miércoles tempranito le tocó la puerta a mi novia, y yo aproveché que Isabel se estaba maquillando en el baño y le dije voy a abrir, y fui y Martha se quedó frente a mí y me comenzó a acariciar la delantera. Le dije me encanta que seas tan atrevida, y ella me dijo no sé por qué me decís eso, porque yo no estoy haciendo nada”.
El muchacho volvió a la habitación porque escuchó los pasos de su novia, que lo saludó con un beso y se despidió: “Cuando ella se fue me tiré a la cama y me quedé pensando que nunca me pasó algo así, porque Martha hacía las cosas pero no aceptaba lo que estaba haciendo. Yo, como no quiere la cosa, le conté a unos amigos, pero les dije que otro amigo me contó y que ellos pensaban. Me dijeron que le diga a mi amigo que se cuide, porque esa se hace la loca, pero puede armar kilombo en cualquier momento”.
Bernardo decidió que debía hablar con la vecina, pero en serio: “Revisé el celular de mi novia y encontré su número. Esa tarde le llamé desde la facultad y ella me dijo eh, vecino, qué sorpresa, y le pregunté si podíamos vernos y me dijo pero si todos los días nos vemos. Martha, me parece que tenemos que hablar, le dije, y me dijo que su familia iba a Ciudad del Este ese fin de semana, y que como iba a estar sola yo podía pasar por su departamento”.
“¿Ese es su marido?”
Nuestro entrevistado ese viernes le dijo a su novia que el sábado iba a estudiar hasta tarde, y ella le dijo que aprovecharía para visitar a sus padres: “Así quedamos. Así que ese sábado, cerca de las seis y media, me subí los cuatro pisos y te toqué el timbre a Martha. La puerta se abrió, pero todo estaba oscuro; entré y ella me esperaba detrás de la puerta desnuda. Eso me desubicó, porque si yo quería hablarle era para que pongamos en claro lo que estaba pasando, pero soy de carne y hueso y verle así me hizo olvidar mi objetivo. No podés hacer esto, le dije, y ella me dijo al oído pero si no estoy haciendo nada”.
A Bernardo comenzó a molestarle que Martha no asuma nada de lo que estaba pasando: “No entiendo qué pasa, le dije, pero ella ya me estaba bajando el cierre y llevando a su pieza, y yo dejé que todo pase para después hablar con ella. Le dije que me gusta mucho, pero que me está enloqueciendo porque actúa como si nada pasa. Ella seguía acariciándome, hasta que le atajé y le dije ¿sabés que te estás acostando con el novio de tu amiga?”. Ahí me pidió que me vaya. Me fui sin saber qué pensar, y esa noche antes de lo esperado fui a buscarle a mi novia, le dije que me aburría mucho estudiando solo y que mejor paseábamos un rato antes de volver. Aproveché y le dije que la vecina me parecía un poco rara. Lo que pasa es que con el marido que tiene cualquiera se va a volver loca, me dijo, y le dije ¿qué marido?, y mi novia me dijo que ella vive con su marido y la familia del tipo, o sea los hijos del tipo. ¿Ese viejo que parece su papá es su marido?, le dije, y me dijo que sí”.
Bernardo se quedó sin saber qué decir, se sentía ofendido: “me engañó y no me gustó eso, así que al día siguiente fui a esperarle a dos cuadras de su trabajo y le llamé por el celular para decirle que le esperaba a dos cuadras, que se invente algo para salir. Ella vino y me dijo si qué quiero, que entre nosotros nunca pasó nada y que por qué quiero bolonki. Lo primero que yo le dije es por qué me mintió, por qué me dijo que vivía con su papá cuando ese señor en realidad era su marido, y ella me dijo: ¿querés que te diga la verdad? Y sí, le dije, porque te deseaba demasiado, y si te contaba la verdad jamás me ibas a llevar el apunte”. Me dijo que yo no sé nomás, pero que mi novia se pasa hablando de cosas íntimas, de que yo estoy demasiado bien, que soy excelente amante y que ella se fue enamorando así de mí. Ah, ahora también estás enamorada, le dije, y me dijo que ya sabe que no me importan sus sentimientos, pero que yo le pedí la verdad y que la verdad era que ella solo pensaba en mí. Te quiero, me dijo y así estamos. Cada que podemos nos encontramos, pero no sé, a pesar de sentir algo muy fuerte por ella y a veces querer dejarlo todo y decirle que haga lo mismo, pienso en su situación, en que me mintió y más bien tengo ganas de dejarlo todo y alejarme de ella”, termina diciendo.

fuente el "popu"

25/11/10

“Mi profe me apretó por la puerta y no me resistí” final

RESUMEN FINAL.-El tercero de seis hermanos es Lito (23), vive en una colonia de Itapúa y estudia la carrera de contabilidad. La familia de Lito es propietaria de una granja que procesa alimentos y exporta a Brasil y Argentina, y fue para trabajar con ellos. Hace siete años llegó procedente del Brasil el hermano menor de su papá, el tío Elvin (37), que terminó involucrando a su sobrino en una situación re difícil. Es que el tío se enamoró de una profe de Lito, una viuda llamada Alicia que en realidad, hace rato no le sacaba los ojos de encima al universitario…
Lito le hizo la pata a su tío Elvin para que conquiste a su profe Alicia, en los primeros tiempos del flirteo, hasta lo acompañaba a casa de ella a visitarla y pasaba veladas medio aburridas cenando, merendando o viendo televisión con ellos. Después, se cansó y le pidió a su tío que defina de una vez su noviazgo, que se anime a besar a la profe y listo, y el tío lo hizo y se convirtió en novio oficial de la viuda.
Sin embargo y aunque trataba de no pensar eso, cada tanto Lito seguía intuyendo que su profesora le tiraba onda, aunque se olvidó de eso porque se puso de novia con una compañera de curso llamada Mariela que, dicho sea de paso, era la mejor alumna de su promoción. Por eso es que Lito se enojó cuando la profe Alicia la aplazó en su materia y decidió ir a preguntarle por qué hizo eso.
Era viernes y fue después de clases que Lito fue a ver a la profe, y aunque la llamó para decirle que iba a verla, ella le abrió la puerta vestida con un camisolín transparente que dejaba ver “sus nalgas”.
LA “APRETADA”
Pasando por alto el tema de la ropa sexy, Lito le cuestionó a su profe el aplazo de Mariela y ella le aseguró que fue una nota justa ya que simplemente la chica rindió mal. También le aseguró que le podía “mostrar” el examen de su novia, y con eso lo convenció.
Avergonzado por su actitud, Lito no pudo rechazar una invitación a cenar que le hizo la profe, y después de la cena hubo cafecito en el sofá y una conversación en la que la profe terminó confesándole que aún no había tenido intimidad con su tío Elvin. ¿Por qué?, le preguntó Lito, y ella le confesó abiertamente que porque “quería sacarse primero un caprichito que tenía con un alumno”. Era obvio que se refería a él ya que lo miraba de una manera insinuante, así que Lito se levantó y se despidió ya que quería salirse cuanto antes del “momento difícil”.
Pero la profe, que “estaba chupando sidra”, lo siguió hasta la puerta, le preguntó si no le gusta “aunque sea un poquito” y se lanzó en seco: “me dijo que como no es hombre, no me puede violar, pero que le gustaría c… si yo le dejo. Sos la novia de mi tío, profe, le dije, y ella me dijo que es mayor que mi tío y que yo, y que sabía lo que quería, y que lo que quería estaba al alcance de su mano, y ahí me tocó ya sabés dónde. Yo estaba como piedra, no me podía ni mover, y sinceramente en ese momento no sabía si tenía que actuar como hombre, como sobrino, como alumno o como marica y salir corriendo”, se sincera el universitario.
Aún en esa situación híper comprometida, Lito le pidió cordura a su profe: “le dije que no haga algo de lo que después se va a arrepentir y se rió de mí, me dijo que de lo único que se puede arrepentir es de no seguir el latido de su corazón, y ahí ya me abrió el cierre. Yo no le podía atajar, porque parecía que tenía mil manos más o menos, parecía enredadera por mí, y como también yo estaba un poco asustado, porque esa es la verdad, es como que me costaba reaccionar. Ella me dijo: me decís ‘no’ con la boca pero tu cuerpo está aceptando el regalo que le quiero dar”.
Lito confiesa que de verdad se sentía “perdido”: “si ella me quería llevar a su dormitorio yo no hubiese llegado ni a la puerta, por el camino iba a volver, ni al sofá me iba a volver a acercar porque yo sabía que eso no tenía que pasar, por ello seguramente todo lo que quiso hacer, hizo ahí, al lado de la puerta nomás”, confiesa.
EL SECRETO
Lito dice que en aquella sala semioscura, con música lenta de fondo y esa mujer que la acariciaba, fue difícil para él dar un portazo e irse: “creo que también ella siempre me gustó un poco, porque una hermosa mujer es, pero nunca pensé que algo podía pasar entre nosotros, menos todavía desde que se puso de novia con mi tío. Ella me hizo sexo oral ahí mismo, y yo en ese momento ya no me resistí más”.
El muchacho confiesa que algo más hubo: “ella no dejaba que yo me recupere, después de una cosa vino la otra, y hubo un comienzo de relación sexual pero yo me sentí mareado y le dije a ella que por favor me deje ir, que no podía seguir, y me respetó, ella misma me vistió y me fui. Por el camino vomité y cuando llegué a casa hasta fiebre tenía. Mi tío viajó con papá a Ciudad del Este, y yo me sentí tranquiló porque no le iba a poder mirar a él en la cara en ese momento”, asegura Lito.
“A veces le deseo…”
El sábado al mediodía, cuando Lito despertó, su mamá le dijo que había llamado a la casa la novia de su tío y que estaba preocupada por él: “lo que pasó fue que yo apagué mi celular justamente para que ella no me empiece a llamar, ya que lo último que quería es tener que hablar sobre lo que pasó. Yo me fui a casa de unos amigos a almorzar, pasé ahí la tarde y a la noche, cuando volví a casa, vi el auto de la profe en mi portón”.
Eso molestó mucho a Lito, pero él no imaginaba lo que estaba pasando en su sala: “entré y les veo a mis padres y tres de mis hermanos brindando con mi tío Lito y con Alicia. Ahí me cuentan que se están comprometiendo para casarse, y me piden que vaya a darme un baño y venga a cenar con ellos. Yo un rato nomás les acompañé porque tenía que irme a casa de mi novia, pero no podía creer la sangre fría de ella que ni siquiera me miraba, sino que hacía como si nada hubiese pasado entre nosotros”.
¿LE DICE O NO?
Lito cuenta que su tío y su profe Alicia se casan en la Nochebuena, y él no sabe si contarle o no a él o a sus padres, lo que pasó: “no quiero también que me condenen porque dejé que algo pase, o que piensen que soy un mentiroso y que solo quiero destruir la felicidad de tío Elvin. Yo no quiero quedar mal ni quiero causarle daño a nadie”, asegura.
Por ahora, se desahoga contando esta historia y dice que ya hubiese hablado si su profe se le hubiese acercado de nuevo: “pero nunca más me insinuó nada. A veces pienso que ella actuó así porque estaba borracha nomás, pero no sé. Ahora que está por ser mi tía creo que a veces le deseo íntimamente, y eso me tortura por dentro”, asegura el universitario. FIN DE LA HISTORIA.

La profe caminaba y yo podía ver sus nalgas”

RESUMEN ANTERIOR. Lito (23) tiene cinco hermanos, es el tercer hijo, su hermano mayor tiene 29 años y el menor 14, y en la colonia de Itapúa en donde viven les llaman “los Sebastianes” porque el primer nombre de todos, es “Sebastián”. El estudia la carrera de contabilidad en una universidad de Encarnación, su familia es propietaria de una pequeña procesadora de alimentos y él cuenta que con ellos, desde hace unos años vive su tío Elvin (37), hermano menor de su papá, que es muy amigo suyo. Su historia empieza cuando este tío lo acompaña al sepelio del marido de una profe de Lito: “no quise ir solo, y él me compañó”, cuenta el muchacho.
Lito explicaba ayer que cuando se enteró de que falleció el marido de su profe Alicia, le pidió a sus compañeros que lo acompañen a ir al entierro, pero nadie quiso, y hasta lo trataron de “cepillero” porque se le ocurrió aparecerse por la casa de la docente.
Pero Lito se sentía comprometido con ella porque siempre lo trató bien, así que consiguió que su tío Elvin lo acompañe, sin imaginar, claro, que él se quedaría flechado por su profe desde el instante en que la vio.
Después del entierro, su tío Elvin y él visitaron mucho la casa de la profe ya que ella se sentía sola (no tiene hijos) y los invitaba siempre a merendar. Lito, que sabía que su tío estaba perdidamente enamorado, lo empujó a que se declare y aunque es tímido, él se animó y se convirtió en novio “ofi” de la profe. Sin embargo, igual traía a su sobrino con él en sus días de visita y él se sentía mal porque le parecía que la profe no le “sacaba los ojos de encima”.
EL ACUERDO
Lito terminó rogándole a su tío que ya no le pida que lo acompañe en sus días de visita, ya que él también se puso de novio y no podía fallarle a su yiyi: “mi tío le contó a su a la profe que Mariela era mi novia y como es también su alumna, a la semana siguiente que tuvimos un examen ella le aplazó a mi novia”, cuenta
Eso le molestó al muchacho ya que estaba convencido de que la profe la aplazó por pura maldad: “mi novia es mejor alumna, todo excelente es su nota, y no podía ser que se aplace. Un viernes de noche yo fui a casa de la profe a la salida de la facultad, me fui a cantarle las cuarentas más o menos, y ella me recibió en camisolín y dijo que gua’u estaba acostada, pero yo le llamé avisándole que iba a pasar por su casa así que se vistió así a propósito. Ella me dijo que le siga a la cocina, y cuando caminaba yo podía ver sus nalgas porque su camisolín era transparente, pero me hice el desentendido y le dije que estaba apurado, y que por favor me preste un poco de atención porque quería hablarle de mi novia”.
La profe le aseguró que solo quería apagar la hornalla porque estaba hirviendo agua para té, así que cuando la apagó, Lito le habló: “le dije que no entiendo por qué le aplazó a Mariela, que con su aplazo ella va a salir muy perjudicada porque nosotros ya estamos terminando la carrera y con eso no va a salir mejor egresada. Ella me preguntó desde cuándo yo le reclamo nada a un profesor, y le dije que justamente por la familiaridad que tenemos que yo le pregunto, porque no entiendo”.
La profesora se sentó en una butaca y habló: “me dijo que si quiero ver el examen de mi novia ella me podía mostrar, ya que nunca supuestamente le puso una nota mau a nadie, y ahí me calmé, me di cuenta que de dónde también yo estaba tan convencido de que ella hizo a propósito, ya que cualquiera puede tropezar y capaz mi novia rindió mal. Me desarmó todito eso; le pedí disculpas y le dije que ya me iba”.
Pero la profe le invitó a cenar: “me dijo que mi tío no iba a venir esa noche y que está cansada de cenar sola, y bueno, le dije, porque yo tenía la camioneta y la verdad que no tenía nada que hacer también. Pero yo creo que a mí me alentó mucho verle en su camisolín transparente, porque ella no se fue a cambiar ni nada, y me gustaba mirarle. Esa es la verdad, aunque en ese momento no me quise dar cuenta”.
CONFESION
Cenaron y hablaron de todo un poco, hasta que Lito dijo que ya debía irse a su casa: “me pidió que tome un cafecito con ella y se fue a traer, y en el sofá tomamos, y ella me preguntó si estoy enamorado de mi novia. Le dije que para ser sinceros, loco de amor no estaba, pero ella era una buena chica y me gustaba ser su novio. La profe me preguntó si nunca estuve con una mujer mayor, ‘más o menos como yo’, me dijo, y le dije que la verdad es que no”.
Lito comenzó a sentirse incómodo, pero afrontó con sinceridad la situación: “vos no te has de estar ofreciendo, profe, porque sos la novia de mi tío, le dije. Ella se mató de risa, no es que se enojó ni nada, y me dijo si yo sé que entre ella y mi tío no hay intimidad. ¿Y por qué eso?, le dije, y me dijo que porque ella quería sacarse primero un caprichito que tenía con un alumno. Ahí ya sentí que mi cara estaba roja como tomate, porque era obvio que hablaba de mí”, asegura.
MP
“Dijo que tiene onda conmigo”
Lito explica que la situación se puso muy difícil cuando su profe le confesó aquello de que quería sacarle el “caprichito con un alumno”: “derechoité le pregunté quién es ese alumno, ya que yo no quería que le traicione a mi tío con nadie, y ella me dijo Lito, vos sos inteligente, a vos no hace falta explicarte mucho las cosas porque sé que te das cuenta cuando tenés enfrente a una mujer que siente algo por vos”.
Obviamente, las cartas estaban echadas: “me preguntó si no me gusta aunque sea un poquito y yo le dije que no se trata de eso, sino que ella es la novia de mi tío Elvin, y que él estaba muy enamorado. Me dijo que lo que ella siente por mi tío es parte de su intimidad, que yo no tengo nada que ver con eso porque lo mío viene de antes que ella le conozca a mi tío. Me preguntó si nunca me di cuenta que ella tenía onda conmigo y le dije que de repente pensé que era así, pero que nunca estuve seguro”.
¿BORRACHA?
Lito se levantó del sofá: “le dije que lo mejor es que me vaya a mi casa. Yo no tomé una gota de alcohol porque tenía que manejar, solo tomé gaseosa y el café, pero ella estaba chupando sidra, y yo supongo que por eso estaba tan suelta conmigo. Ella se levantó también y me dijo que como no es hombre, no me puede violar, pero que le gustaría c… si yo le dejo”.
El universitario caminó hacia la puerta: “ella me siguió, me agarró de la mano y me pidió que no me vaya. Sos la novia de mi tío, profe, le dije, y ella me dijo que es mayor que mi tío y que yo, y que sabía lo que quería, y que lo que quería estaba al alcance de su mano, y ahí me tocó ya sabés dónde. Yo estaba como piedra, no me podía ni mover, y sinceramente en ese momento no sabía si tenía que actuar como hombre, como sobrino, como alumno o como marica y salir corriendo”, asegura.
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LEE MAÑANA: El final de esta historia.

“La profe no me sacaba los ojos de encima” 1 parte

En una colonia de Itapúa vive una familia que tiene seis hijos, todos varones, y todos llevan primero el nombre “Sebastián”, porque así se llamaba el bisabuelo que vino de Brasil y se instaló en la colonia. El mayor de los “Sebastianes” tiene 29 años y ya está casado, y el menor tiene 14 años. Los padres de los muchachos tienen una pequeña procesadora de alimentos y les va tan bien que pueden llevar sus productos a Argentina y Brasil. En la familia nunca hubo problemas mayores hasta que algo pasó: el tío de los muchachos se enamoró de una viuda encarnacena que casualmente, era profesora de uno de los Sebastianes…
Quien cuenta esta historia es el “Sebastián” que tiene 23 años y que está estudiando la carrera de contables en Encarnación. A él le dicen “Lito”, y tiene un pequeño defecto en la pierna causada por un accidente que tuvo cuando era niño: “me caí de un tractor y me rompí”, cuenta.
Eso hace que renguee un poco, pero eso nunca le acomplejó porque sus padres y hermanos jamás le hicieron sentir diferente: “yo soy el tercer hijo, y después de mí vienen los otros tres que son menores. Mis hermanos mayores ya tiene título universitario, yo y otro hermano estamos en la facultad y los dos menores en el colegio. Para mis padres primero es el estudio, y después el trabajo”, cuenta.
Él cuenta que con la familia trabaja un tío que es el hermano menor de su papá, y que desde hace siete años vive con ellos: “tío Elvin tiene 37 años y un tipo formidable es, es muy tímido nomás”, asegura.
LA PROFE
Fue el propio Lito quien le pidió a su tío que lo acompañe en un sepelio, a principios de este año: “no quería ir solo y mis compañeros de facultad me dijeron que no iban a ir. Resulta que falleció el marido de una profesora nuestra, y yo le sentí mucho porque yo sabía que ellos no tenían hijos y que ella se iba a quedar sola”.
La profe se llama Alicia y siempre sonreía con cortesía a Lito: “yo le ponía 44 años, pero había sido tiene 48 años. Linda tipa es, y tenía fama de que le gustaban los pendejos pero pura macana es, porque nunca se le vio con nadie. Su marido era más joven que ella, 41 tenía cuando falleció de un ataque, y a mí me afectó y quise ir a darle los pésames y a acompañarle”, dice.
El tío Elvin se vistió elegante y obligó a Lito a que también se vista así: “me dijo que no podía irme en vaquero a un sepelio, por respeto al fallecido y a la familia, y entonces me puse una camisa y un pantalón de vestir porque lo que yo quería es que se vaya conmigo. Llegamos a la casa cuando estaba por salir la caravana y creo que mi tío se quedó impactado con la profe desde que le dio los pésamos. Cuando nos subimos de vuelta al vehículo para ir al cementerio, él me comenzó a hacer preguntas sobre ella, quería saber todo más o menos, y yo también le di alas y le dije que si le gustaba, que el difunto ya le dejó el camino libre”.
Después del entierro, Lito quiso volver a la colonia pero su tío no: “me dijo que por educación hay que ir a compartir con la viuda, no hay que dejarle sola, y como no le iba a poder convencer de irnos ya, le acompañé. En la casa de mi profe se hizo una especie de merienda para los amigos más íntimos, y como mi tío no se separaba de la profe yo me fui a ayudar a hacer café en la cocina”.
Lito recuerda que de repente, su profe viuda entró y lo encontró ahí: “me agradeció que le esté ayudando con el café porque estaban llegando más personas, y yo otra vez le dije que lamentaba mucho su pérdida. Ella me dijo que hay algo que me quería contar porque yo siempre fui su alumno preferido, y quería que yo sepa. Le pregunté qué era y me dijo que su marido murió por su culpa, porque ella le dijo que quería separarse de él, y que a las dos horas de eso le dio el ataque”.
Aunque un poco sorprendido por la revelación, el universitario le aseguró que seguramente “llegó nomás su hora”.
VISITAS
Lito cuenta que desde el sepelio, su tío y él visitaban mucho la casa de la profe: “yo le dije a mi tío Elvin que se vaya solo si quiere, que yo no le acompaño más porque mis compañeros comenzaban a llamarme cepillero, porque pasan los sábados y veían mi vehículo frente a la casa de la profe. Mi tío se fue y se quejó con mi papá, y mi papá habló conmigo y me pidió que le ayude a mi tío a acercarse a esta señora porque él estaba muy solo y por fin se enamoró de alguien”.
Aunque le daba rabia que su tío sea tan chiquilín, Lito siguió acompañándolo en sus citas con la profe: “yo le decía a tío que le apriete de una vez, porque esas meriendas de mierda no me bancaba más, y un sábado pasó mi compañero a buscarme y yo les dejé solos. Después le envié un mensaje a tío y le dije que le bese, y que si a ella no le gustaba le iba a decir y nos íbamos a dejar de perder nuestro tiempo. El me hizo caso y esa noche se puso de novio con la profe, pero yo tenía miedo porque en la facultad sentía que ella no me sacaba los ojos de encima”, asegura.
“Siempre me vigilaba”
Lito se da cuenta hoy, que aquellas miradas penetrantes de su profe Alicia, tenían un significado: “yo no quise ver lo que era evidente, prefería hacerme el ñembotavy, pero apenas yo hablaba con una compañera y ella ya me llamaba para decirme cualquier vyrorei. Un compañero llegó a decirme que la profe no parecía la novia de mi tío sino mi novia, porque siempre me estaba vigilando”.
Por otra parte, el tío Elvin estaba teniendo sus propios problemas amorosos: “un domingo le llevó a mi profe para presentarle a la familia. Se hizo un almuerzo y toda mi familia le recibió muy bien. Cuando ella conoció a mis hermanos dijo que son churros igual que yo, y eso fue desubicado, porque mi papá me miró y se notó que no le gustó lo que escuchó. A mi tío no le molestó pero porque él está más ciego que yo”, asegura.
EL “PLAN”
Lo que Lito resolvió fue alejarse lo más posible de la profe Alicia: “ya no me fui más a su casa y a tío cuando me hinchó las bolas, le dije que yo tampoco le estaba pidiendo que me acompañe a casa de mi novia. El me preguntó si tengo novia y le dije que sí, porque es la verdad, ya que una compañera de curso me invitó a su casa y se me declaró, me dijo que me quería, y yo le acepté como novia porque me asustó luego su declaración. Mi tío le contó a su novia, a la profe, y a la semana siguiente que tuvimos un examen ella le aplazó a mi novia”.
Lito estaba seguro de que lo hizo a propósito: “mi novia es mejor alumna, todo excelente es su nota, y no podía ser que se aplace. Un viernes de noche yo fui a casa de la profe a la salida de la facultad, me fui a cantarle las cuarentas más o menos, y ella me recibió en camisolín y dijo que gua’u estaba acostada, pero yo le llamé avisándole que iba a pasar por su casa así que se vistió así a propósito. Ella me dijo que le siga a la cocina, y cuando caminaba yo podía ver sus nalgas porque su camisolín era transparente”, asegura.

continuara...